18/7/14

Aura

Tú me recuerdas los aromas dulces de mi infancia, cuando no había más opción que vivir y dejar vivir, ser feliz con lo que tenía pensando que lo tenía todo. 

"Me gustan sus maneras. Más que eso, podría admirarle sin medir el tiempo todo lo que hace, todo lo que dice, y si me lo dice a mí, podría tener sus palabras resonando en mi mente para siempre. Porque una voz así, y una sensación así, no se olvidan tan fácil..." Dicen que el aura que dos personas comparten es como un cristal invisible e intangible que los separa del mundo, donde no hay nada más que esas dos almas en sintonía, compartiendo el mismo aire, como si no necesitaran nada más para sobrevivir. 

Tú me recuerdas a las tardes soleadas de carretera, la música sonando y mi imaginación volando, viendo la vida pasar, donde no existía otro pensamiento ni momento más que ese: porque así me siento contigo, como sólo me siento cuando escucho las canciones que me hacen recrear las mejores escenas en mi mente y me desconectan del presente, como si no existiera nada más alrededor. 

Solemos pecar al pedir más del atardecer, siendo que ya no puede ser más perfecto. Pero nunca es suficiente de lo que más nos gusta o de lo que más queremos, ¿cierto? Aún cuando ya tenemos todo dosificado y no se nos permita tener más, no nos cansaremos de exigir. No sé cuán grande o cuán pequeña sea la dosis que se me conceda de ti, pero sé que no sería suficiente... siempre pediré más del atardecer. 

Tú me recuerdas la felicidad de mis primeros logros. Porque aún cuando no ha sido sencillo llegar hasta aquí, donde respiramos el mismo aire y seguimos la misma sintonía, cada paso hacia este espacio ha de valer todo si la recompensa es tu compañía.

Y aunque nunca tendremos suficiente del atardecer, tú me recuerdas la vida que una vez soñé y que hoy podría tener... 

22/9/12

La Muerta


El día llegó.

Ella se dejó vencer entre los años de soledad y los ríos de lágrimas agridulces.

Adiós, princesa. Ya no queda nada más que decir.
¡Lo que hubiera dado por tocar tu rostro, tener la oportunidad de sostenerte antes de perderte! Pero tú... tú solo querías una cosa: lo simple de gustar de la vida, de sentir que nada ni nadie te obligaba a estar ahí, que eras autoritaria para ti misma y que sólo tú decidías qué hacer y qué no hacer. 

Te dejaste llevar por los hilos que controlaban la marioneta que eras tú. ¿Por qué?
¿Por qué se sentía tan obligada a controlar cada movimiento, a premeditar cada reacción, a fingir cada pose? ¡Para mí era perfecta en cualquier ángulo, forma, sonrisa, llanto, palabra o acción que viniera de ella! Que pasara a mi lado y el viento llevara su aroma hasta mí como si respirara el aire de una brisa de mar, era la mejor dosis de ella que pude tener en mis días.
Cómo la extraño.

Yo la observé 270 días frente a mí y jamás tuve el valor de tocarla siquiera. 
Alguna vez me sonrió.
Alguna vez la vi llorar y quise matar por sus lágrimas.
¿Y por qué ella lloraba, si me tenía a mí, el hombre que jamás la haría llorar, que haría lo que fuera por compartir una charla, una caricia, un espacio con ella?
Yo, el de la devoción.

Recé 270 noches tener la oportunidad de salvarla, de construirle el castillo que merecía y ofrecerle así la vida de la que era digna. Poco a poco comprendí que ella tenía un destino, sin oportunidad de desviarse al gozo de la vida misma. Ella amaba a alguien incapaz de amarla, incapaz de siquiera anhelarla como la anhelé yo. Amaba a un muerto. 

Quien ocupó el lugar que yo tanto deseé algunos años antes de que yo la conociera había muerto, dejándola incapaz de amar a alguien más, insegura de quién era y dudosa de si valía la pena seguir viviendo en un mundo donde no estaba él. Y ahora ella es una muerta también.
Ella, la de mi devoción.

Y mientras recuerdo la última vez que la vi, acostada sobre seda con un vestido que se le hubiese visto hermoso de novia, con los ojos cerrados, fría como mis días, paralizada como el momento en que supe que el ser más hermoso había dejado de existir en este mundo, el punto medio entre el cielo y el infierno… estoy frente a su tumba, leyendo un epitafio que dice “Amó, fue amada, y cayó…” cuando en verdad debería decir “El hombre que la visita a diario es el único que la amó, y aún no la ha dejado caer”.
Supongo que ahora yo soy un muerto también. 

12/1/12

Irremplazable

"¿Estás segura de lo que dices?"
Tú eres de los hombres que nunca repite lo que dice. Y ese día, repetiste la misma pregunta cada que terminaba una frase. Era tu forma de decir, con otras palabras, que no querías creer lo que te decía.
Ese, el día en que tuve el valor de confesarte que ya no sentía nada por ti.
"No te entiendo. Hice todo lo que cualquier mujer desea que un hombre haga por ella."
Las acciones no lo son todo. Una persona puede enamorarse sin que el otro haga nada para provocarlo, y puede desenamorarse aunque el otro haga todo para evitarlo. Era mi caso.
Te reíste. Caminaste en círculos. Te tomabas el cabello en señal de frustración. Y vi en tus ojos ese enojo que jamás habías querido mostrar. Te ocultabas en tus intentos de perfección y no mostrabas lo que realmente sentías, para no sacarme de la idea de que eras el hombre perfecto. Te equivocaste. Te equivocaste de tal manera que ese día sólo quería que desaparecieras de mi vida. Si hay algo que deseaba, era alguien que tuviera  la suficiente confianza para mostrarse tal y como es. Yo no quería a alguien intentando ser perfecto. Yo quería a alguien real.
"Te voy a dar unos días para que lo pienses, y cuando se te pase tu mal humor, me llamas. Sé que todo será como antes. Porque nos amamos".
No necesitaba tiempo. No estaba de mal humor. No te iba a llamar nunca. Nada sería como antes. Yo no te amaba. Ni tu a mí. Amabas la idea de que no estarías solo. Yo amaba la idea de que por fin tenía alguien con quien compartir mi vida. Pero en realidad, no teníamos nada en común. No compartí absolutamente nada de mi vida contigo. Seguía siendo una mujer solitaria, con alguien a lado. Sólo eso.
"¿Que no tenemos nada en común? ¿Eso es importante acaso?"
Creo que es lo más estúpido que te he escuchado decir. Claro que era importante.
Vi señales de que estabas por irte, así que antes de que lo hicieras, te pregunté una última cosa.
"¿Por qué me preguntas eso? ¡Ya no entiendo a qué quieres llegar! Estamos hablando de nosotros, no de una definición o algo por el estilo".
No fuiste capaz de contestarme qué significa el amor para ti. En el fondo sabía que no tendrías una respuesta para ello. Sabía que esa respuesta no estaba entre tus guiones, esos que estudias para sonar casi poético al hablar. Pero no te culpo, yo tampoco puedo explicar qué es el amor. No lo he conocido aún.
"Entonces, estás tratando de decir que nunca me quisiste. Todo este tiempo me hiciste creer que me amabas, cuando en realidad no sentías nada. ¿Es eso, ya te cansaste de fingir y por eso me dejas?"
Te quise como puedo querer a cualquier otra persona que comparta algo de sí conmigo. ¿Hacerte creer que te amaba? No. Yo no estaba tratando de hacerte creer nada. Yo no tenía algo planeado, como tú. Nunca fingí, creo que ya sabes que soy la peor de las actrices. No te estoy dejando. Te doy la oportunidad, o mejor dicho, nos damos la oportunidad de conocer a alguien que realmente nos llene.
Te quedaste callado, casi atónito cuando te dije que, si lo pensabas, nunca te había dicho "te amo".
"No te costaba nada decirlo. Y es cierto. Siempre contestabas con un simple "yo también". Estuve ciego todo este tiempo, qué idiota".
Claro que sí me costaba decirlo. Soy muy mala para mentir. Y fue tu miedo a estar solo el que te cegó.
Construiste muros a tu alrededor para impedirme ver lo que realmente eres. Yo sabía muy bien, que ninguno de los dos estaba mostrando lo que realmente sentía. Tu iniciabas el juego y yo lo seguía. Pero yo ya no quería jugar más. Y ya no tenía nada que decirte.
"Y eso es todo. Ni siquiera me vas a pedir perdón por hacerme sentir una basura. Me largo."
Ahí comprendí que estas acostumbrado a que te pidan perdón, en vez de pedirlo tú. Ambos nos debíamos una disculpa. Tú por mentirme, yo por tragarme mis palabras. Nunca fue mi intención hacerte sentir mal. Es más, creí que al decirte que podías ser real conmigo, te sentirías aliviado y me confesarías que había alguien más a quien realmente amabas. Pensé que serías lo suficientemente capaz de reconocer, que yo era el clavo que sacaría al otro clavo, que cuando me decías "te amo" pensabas en ella.
Ese día, el día en que te di la oportunidad de decirme la verdad y no lo hiciste.
El día en que comprendiste, que ella es irremplazable.

14/7/11

Onírica

-“¿Nunca te ha pasado algo extraño?”, te pregunté al contemplarte tan pensativo frente a mí.
-“No sé, no, ¿por qué?”, me contestaste.
Hace una semana que veo cosas raras: el lunes, Mili (el gato) y yo hablamos largo y tendido sobre los colores que te gustaban y te criticamos los últimos pantalones que has traído; ¡no sabía que tenía tanto conocimiento sobre moda! En las noches ya no veo el cielo tan lejano, más bien siento que yo estoy sobre él de cabeza, las estrellas están hechas de diamantina, las he tocado, ya no me gusta dormir sola, ahora duermo con un puerquito de peluche que me cuenta su día, y resulta ser más interesante que el mío.

El martes me hice un té y pude caminar un kilómetro con tacones sin cansarme, recorrí todo el parque que va de tu casa a la mía y pude reflejarme en el pasto, el cielo cambiaba de color cada hora y todos los árboles eran frutales. Cuando llegué a tu casa y no estabas, ya no veía nada, el pasto estaba seco, y todo olía a fierro viejo, mis lágrimas salían solas, faltabas tú, nunca me había pasado, todo estaba a flor de piel…. ¡Y el puerquito no me habló!

El miércoles me llamaste, ¿recuerdas?
Comencé a pintar, mis colores eran perfectos, Mili me aconsejaba sobre cómo darle matiz a las manzanas rojas; pinté toda una pared sin darme cuenta, estaba enamorada de mi mano, qué mano tan mágica, ella solita hizo todo esto, por eso siempre la adorno, le pongo anillos y le hago manicure cada semana, ¡se merece mucho más!
Música clásica se escuchaba afuera de mi departamento, seguramente es algún vecino culto al que le encantan las sinfonías… ¡Qué encantador! Debía saber quién era, me asomé a la ventana y no se oía ni un murmullo, sentí decepción. El puerquito me confesó que había sido él, ¡qué erudito resultó ser este puerquito! tantos sinónimos feos que hay de él cuando es un completo amor.

Al otro día, mi mamá me platicó otra vez su infancia, y fue tan emocionante como la primera vez, comimos medio kilo de mandarinas frescas porque previenen enfermedades degenerativas y tienen potasio… ¡Mili me dijo eso! No pensé que Mili supiera tanto, seguramente aprende cuando me voy a la escuela, ha de prender la computadora y buscar todo eso en internet… No importa, sabe todo menos maullar.

Decidí revisar mi mail, odio los mails, prefiero cartas normales, pero una niña normal como yo no puede detener el mundo por los mails, así que lo dejo pasar, ¡no es importante! Tengo 297 mails sin leer, los únicos que leo son los tuyos, a veces son interesantes, no como el puerquito, pero dicen cosas que no dices normalmente cuando te tengo de frente, como que te encanta Claro de Luna de Beethoven en lugar del rock mortecino que tocas con tu banda, que si hay estrellas fugaces no duermes hasta que acabe el espectáculo, y que el silencio combinado con el tenue sonido del reloj en una mañana deshabitada de domingo después de un día lluvioso, literal, ¡te hace sentir vivo! Es fascinante para mí porque eres un ser humano, y me gustaría saber qué le gusta en verdad a cada humano, no siempre lo dicen, pero casualmente lo noto.

Mili me contó sobre Dalí y sobre su interés por el rock alternativo, que él mismo fue su mayor obra de arte y que tuvo una novia llamada Violeta.
Mi mente cambió en 4 días, y tú no estuviste ahí para disfrutarme. Hoy viernes salimos porque habíamos quedado.

-“¿Eso fue lo extraño?”, me preguntaste.
-“No, lo raro es que nací dos veces, la semana pasada era otra, morí y nací este lunes, me di cuenta de que eres especial… pero eres banal, viví sin necesitarte, y conocí muchas cosas sin que me las enseñaras.”
-“¿De qué estás hablando?” me dijiste ya con un tono de preocupación.
-“Surrealismo, y de que no sabes de qué estoy hablando, pero me escuchas, y eso no es nada para mí. Mi puerquito entiende, es más entretenido y culto que tú, Mili sabe sobre arte y es un buen lector”, te contesté ansiosa de que comprendieras.
-“Nada de eso existe, estás mal” dijiste enojado.
-“Creo que nunca fuiste de mi interés, no te siento especial, no sabía qué era lo especial hasta que yo misma lo descubrí… Ya no quiero que estés conmigo, tu voz no es cálida y tu mirada no cambia de expresión, no se nota cuando se te dilatan las pupilas, no me imagino nada más. Eres tan exacto, nada extremista, ni demasiado extraño.”

¿No te ha pasado que sabes que te encuentras soñando y no te preocupa lo que está sucediendo porque sabes que vas a despertar?

Desperté. Mi puerquito era de peluche común y corriente: por más que intente hablarle, nunca contestará.
Mili maullaba por comida, y cuando le serví le pregunte sobre quién era Dalí, pero me ignoró y se fue a jugar con un pedazo de algodón. No sabe nada, mas que maullar.
No había nadie más, ese alguien que tanto maltraté no existía, nunca existió, era un sueño, tú eras un sueño, no sé cómo te llamas, pero recuerdo tu cara, tu decepción al oír mis palabras.
La pared no la había pintado, ni me había hecho manicure en un mes. A veces es mejor soñar, o mejor es dejarse llevar mientras estás despierto y tocar las estrellas si quieres hacerlo, ¡todo es fantástico si te lo propones!

Aunque sigo esperando que mi gato me aconseje sobre arte o que el puerquito escuche sinfonías, mientras esté viva, lo haré por ellos y por mí. Quiero ser importante, un ícono, como los bigotes de Dalí…
Quiero ser el sencillo matiz que hace a las manzanas rojas tan brillantes…
Quiere ser ese reflejo del pasto…
Seré enterrada debajo de mi imaginación y mis palabras, y este sueño me ha hecho nacer de nuevo, este mundo “normal” se ha vuelto lo mejor para mí y sé que a veces es mejor soñar, o mejor es dejarse llevar mientras estás despierto y tocar las estrellas si deseas hacerlo.

Todo es fantástico si te lo propones…

*Convocatoria Editorial Notmusa 2010 - Género Fantasía*